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La transformación del potrillo durante los primeros días
es spectacular; el pequeño ser esquelético, vacilante, de aparienca
fragil, va, horas tras horas, redondearse, fortalecerse y tomar confianza mientras aprende a conocer el mundo que le rodea lleno de
cosas raras. |
Durante sus primeros días, las
precupaciones del potrillo son muy sencillas: beber la delicosa leche
materna ( mamadas cada 15 a 20 minutos al menos, lo que deja poco
descanso a la yegua ), tras esfuerzos repetidos eliminar todo el
meconio, descansar ( ¡ jo ! qué bajo está
el suelo ! ) ; menearse poco a poco : primero, se atreve a
hacer tímidos circulos alrededor de su madre, circulos que van a
ampliarse día tras día; poquito a poco, como su vista va
mejorándose
rapidamente prevalece su curiosidad; el potrillo se aleja de unos
metros ( pero puede volver corriendo para pegarse contra la ijada de
su madre en caso de peligro ) , al atardecer empieza incluso a galopar un rato para desahogar antes de dormir.....Si están
bastante crecidas las hierbas del prado, empieza a chupar las largas
cañas:
¡ Puesto que mamá lo hace, sin lugar a
dudas, deben ser riquísimas ! |
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La educación del potrillo debe
empezar desde el primer día: acercarse de él despacito sin que se asuste
, colocarle un cabestro, cogerle los pies, hacerle caminar al lado de su
madre, mantenerle inmovil cercándole con los brazos, acostumbrarle a los
contactos sobre todo el cuerpo, incluso el vientre....y los orejas.... Es la
mejor manera de conseguir un potro formal y familiar...pero nada más pues
una buena educación no puede hacerse sin interdicciones...lo que el
potrillo comprende en seguida. Tales manipulaciones permiten también al
criador vigilar atentamente el crecimiento del potrillo, comprobar que la
yegua tenga bastante leche, que se cicatrice bien el cordón umbilical del
potrillo ( gracias a la tintura de yodo que el criador emplea cada día
durante la primera semana ) etc....

continuará:
Los
primeros meses |